La largura de los días me hace recordar que se acerca un año mas la fecha de tu cumpleaños. Un año ya de aquel homenaje que Macarena se encargó de organizar y del que tuve el honor de participar.
Otra vez me dan la oportunidad de volver a pisar tus terrenos, éste de la escritura. Otra vez me dan la oportunidad de cruzarme contigo y presentarte una muleta pura de sentimientos con los que expresarte mi más absoluta admiración. Te lo digo desde la verdad que impone el cite con el pecho por delante y las zapatillas clavadas. En cada lance que esgrimo en esta faena soñada, aparece un recuerdo, una sonrisa, un abrazo, una mirada cómplice, un guiño de torería. La mano izquierda, ésa que manejas con tanta autoridad ante la alimaña y con tanta dulzura con la buena compañía, hace que seas diferente al resto, hace que tengas el misterio en la suavidad de tus muñecas. El estoico valor con el que pisas los terrenos de lo políticamente incorrecto, es un monumento a la hombría y a la lucha por un estilo de vida. No hay más verdad que las sentencias de tus versos, auténticas estocadas sin puntilla a la gente sin alma, sin sentimiento, a los mansos que acobardas con el derroche de tu sabiduría.
Te devuelvo aquí tu montera, aquella que me brindaste en el mejor regalo de mi vida, llena de orgullo y pasión. Gracias por quererme así, gracias por hacerme sentir mas persona junto a ti. Desde lo más profundo de mi corazón, gracias maestro.