Ignacio Elguero
SABER
Con clausuras e inicios,
inicios y clausuras
jugamos a la vida simulada
cada tiempo que damos por cerrado.
La verdad nunca escapa a lo que somos:
¿Cómo sabías tú que algo pasaba?
Allí habita el dorado metal que codiciamos,
la púrpura, la plata;
el silencio egoísta ante el tesoro.
Lo inmóvil nos atrae por indefenso,
lo núbil por preciso.
Acaso un episodio
abstracto nos condena.
¿Conduce a algún lugar tanto misterio?
El tiempo no es respuesta,
la edad es la coraza frente al miedo.