Vasos comunicantes
Mi tutor deshabitado ha vuelto a caer
de la región dramática del sueño,
ha vuelto a hincarme desde su ausencia,
a cubrir cada luz al fondo
con su red de contradicciones.
Yo, sin embargo, le espero discreto
como fiel estalactita de cueva por nombrar,
como soldado en suicida avalancha.
Que querrá decirme ahora,
que esquema de dualidades
tratará de corregir esta vez.
Tropiezo con mi resorte en la casualidad
que se explica en lección de instinto.
Así, vuelve a su hábito
de concederme conclusiones de caída libre.
Esta voz se instala
en el borde precipitado de mi inconsciente,
que exige mi labor en la escalada nocturna,
que hace avergonzarme de mi ignorancia,
porqué me aísla en un solo grito,
porqué desalmacena y absorbe
la escasez de mi material.
A este narrador del otro lado de mí mismo
le debo la vida cada mañanaå