Testigo
Saliva en el milagro, harina redentora,
moldura de la pura reflexión abatida,
vestigio de una ola de constante acometida,
que sucumbe ante la realidad de gris eslora.
Es ojerizo legado al que nunca devora
la reciente tragedia que la ocasión liquida,
retoman la voz los venideros de la herida,
surco de sal derramada, balanza de aurora.
Minúsculas burbujas del instinto en colmena
asoman por encima de cada propia cumbre,
siempre la compañía de este latido en condena,
lágrima de inocencia que no hiela la costumbre,
imprevisto relevo que en la huella se almacena
precipitando mi descendencia en servidumbre.