Hay un momento en el día donde sólo busco
la satisfacción de la palabra, propia o ajena,
espontánea o premeditada.
 
Suele ocurrir con la caída de la tarde cuando
el paisaje inspira las descripciones más
tópicas.
 
A veces, logro percibir un diálogo secreto
entre los elementos que me rodean, a veces,
el silencio se limita a dictarme.
 
Entonces me adelgazo del pesado traje que
lleve, me desenredo de plazos y corbatas y vuelvo
a mi estado natural, expectante, rastreando
las huellas de mis maestros o retomando mi
anhelado destino.
 
    FERNANDO ANAYA
La Geografía de las Nubes
POEMAS