A salvo
No queda mundo fuera de nuestra intimidad,
enmudeciendo algarabías
verjamos su espacio
celosamente.
Nadie perturba esta quietud compartida,
la silenciosa profesión de conocernos.
Todo lo que me llena se limita a sus anchas,
queda sitiado en la extensión de los dos
y tú gravitas a salvo de todo
para que yo de nuevo comience.
Nada me importa más que lo nuestro,
la única evidencia de sentirme hombre,
el circundante descanso que me repleta.