Manuel Francisco Reina
La voz del asfalto
La ciudad tiene en su entraña sirenas varadas.
Mujeres centenarias que vinieron nadando
en el líquido del mito, inmersas del amor
de hombres que ya no recuerdan,
deshechos en la brea del tráfago de siglos.
Extinto el deseo, sus cuerpos menguan;
tan sólo la excusa, la coartada de la urbe
les quedó como asidero posible
y ahora son el alma de sus calles.

Apenas un hilo de voz les queda,
traslúcidas al humo y a su propia sustancia
que es el sueño, y el canto, y el reclamo loco
de marineros náufragos del mundo.
Por eso llegamos con las mareas,
a tus puertos ajenos marineros perdidos,
buscando en tus escollos la patria del regreso,
atraídos por el hechizo
de la voz del asfalto.