Atardecer
Yo te habito en la recogida de la gaviota,
entre silencios de telas reclamo tu tacto
como la ola reivindica su patria de orilla.
En tu mirada descansa el encanto
de la tradición inservible
y el eco de la palabra amor
en dialecto desconocido.
Perdura en este minuto el celeste reposo
al tránsito de los calendarios,
hoy que aprendo de ti
la geografía de la nubes,
el esqueleto de las mareas,
el reservo de mi identidad...
todo lo que comienzo a hacer mío
en tu inmensa resonancia.
De soledad me desperezas
con la frágil escarcha de tus dedos
por eso, en esta tarde preñada de espigas
construyo tu reciente imagen
del tosco material de mis intentos
y en mi muda ciencia de admirarte
te declaro mía entre los demás
dones de la existencia.