RETINAS intrusas que se disponen
a interrumpir de sacrílego peso
el largo sabor de nuestro descanso
sus espaldas tan sucias sus conciencias
tan pesadas de arrastrar tanta lógica
se extienden como una alfombra de larvas
a tenor de la ajena oscuridad
nube de pronto auxilio derrumbándose
humo propagando la derretida
densidad de tanta quietud a tientas
mañana nupcial de supersticiones
sin rastro de esquina quebrada a solas
con la lenta válvula de los muertos
nada que articule razón ninguna
nadie que vuelva a hablar jamás de nada
sólo una grieta supurante de dignidad
una lección de siglos por venir