En el almacén de anclas
Profundo mástil retenido,
raíz de tempestades,
descansas resignada en la recogida infructuosa,
recibo de rojiza huella tu historia,
mientras desenredas tácitamente
la brisa recién levantada.
Pero tú eres hoyo y escama,
no estatua de sal,
no dique corrupto,
eres viajera de surco inmóvil,
gaviota submarina,
esternón de oscuridad.
Sabes que no volverás a registrarte
en la profunda acometida
por eso te disipas en la oxidada espera.
Me hizo parar tu rumor petrificado,
conmigo llevo la solemne imagen
de tu arco agonizante.